Por eso y muchas cosas más... ven a mi casa esta navidad.
Mostrando entradas con la etiqueta melcochas. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta melcochas. Mostrar todas las entradas
miércoles, 28 de marzo de 2012
Just as you are
Sabes que te ama cuando te sale un what the fuck! del alma y en vez de hacerte fuchi por ser tan un-lady, simplemente se caga de la risa.
miércoles, 7 de diciembre de 2011
El gordo
Anoche me quedé dormida con los audífonos puestos.
Tardé en conciliar el sueño... pensaba en Rafa. En que ya son 3 años desde que se nos fue... y a veces es como si hubiera sido ayer, a veces como si hubiera sido hace años.
Nunca, desde su muerte, lo he vuelto a soñar. El gordito no se me ha aparecido aún para jalarme las patas; ni para criticar a grito pelón mujeres gorditas desde el más allá, ni para tomarse una coca conmigo...
3 años atrás soñé con Rafa. Una madrugada del 7 de Diciembre de 2008.
Por esa fecha, había comprado un juego de lotería con imágenes del grabador José Guadalupe Posada.
En mi sueño, estábamos Rafa, Rod y yo, sentados alrededor de una mesa de la que parecía ser la cocina de la casa en la calle de Rayón, donde el gordo vivió algún tiempo en Aguascalientes, y donde algunas veces jugamos al risk, o a las cartas; y en definitiva, donde varios de sus amigos-hijos pasamos gratos momentos.
En el sueño, los tres jugábamos a la lotería. Estábamos contentos y era Rafa quien sacaba las cartas de juego.
En algún momento Rafa "cantaba" la carta de la Catrina. Después de eso, se levantaba de la mesa riendo; con esa risa a carjada abierta que le caracterizaba.
Antes de irse, me pasaba por un lado y me decía: "cuídalo", señalando a Rod.
Entonces desperté.
Y desperté sin imaginar aún que esa misma mañana, Rafa se nos iría para siempre.
Meses atrás había ido a visitarlo a su casa en Guadalajara. Me acompañó mi amiga Jannete y pasamos toda una tarde platicando con él, escuchando sus historias y peripecias. Para entonces, estaba ciego de un ojo y se veía muy delgado. Nos contó que pronto lo operarían del otro ojo, con la esperanza de no quedarse completamente ciego.
Recién se había recuperado de una neumonía casi mortal... y así, el gordo desafiaba con uñas y dientes a la muerte, que poco tiempo después, terminó por alcanzarlo.
Anoche pensaba en un día en el que Rafa me animó a escribirle una carta a mi papá: "Chapis, tienes que hablar con tu papá; tienes que perdonarlo, decirle que lo quieres y abrazarlo. Si no puedes decírselo directamente, escribe una carta... pero ya no te guardes esas cosas, que te hacen tanto daño".
En efecto, escribirle a mi papá en aquella ocasión, me dio un gran alivio; y todas las veces que tengo oportunidad de abrazar a mi viejo, las sabias palabras del gordo me hacen coro.
Recordé también, cuando el gordo todavía no vivía aquí, un día que vino de visita para la feria del pueblo. Esa vez, lo llevamos de antro, cosa que ninguno teníamos costumbre de hacer y sin embargo, nos la pasamos poca madre. Cuando vi a Rafa llegar al antro, me dio muchísimo gusto y nos fundimos en un abrazo como de 10 minutos. Todavía siento la calidez de ese abrazote de oso que nos dimos...
Y así era él: cariñoso, criticón, mordaz, carismático, peleonero, gritón, noble, generoso, leal... y pedorro, jaja. Se tiraba pedos frente a mi, aunque Rod lo regañara por eso. La verdad es que para mi esa confianza era como un halago :)
Por lo pronto, tengo su biblia en mi casa para regresársela el día que se le ocurra darme un buen susto, de esos que le encantaban.
Tres años ya sin el gordo: muchas historias que contar; muchos pendientes para cuando nos reencontremos algún día en la 4a dimensión, o por lo menos en alguna frecuencia REM.
Al 7 de Diciembre del 2011 se le extraña y se le quiere.
jueves, 27 de octubre de 2011
lunes, 12 de septiembre de 2011
Amores a tiempo incompleto
Estrenarme como la tía 2008 (a unas pocas horas del 2009) y serlo por segunda ocasión en 2011, ha sido muy diferente.
La de finales de 08 estaba llena de ganas de maleducar criaturas ajenas; de ser solapadora, graciosa, besucona hasta la asfixia, fastidiosa... y consciente de que los momentos de responsabilidad, no pasarían de unas cuantas horas de convivencia con la enanita en desarrollo.
Casi 3 años más tarde, siento un estorboso temor de no saber si algún día tendré la oportunidad de dormir en mis brazos y cuidar de alguna cosita cachetona e inocente, con la alegría y la fuerza de una madre a tiempo completo, y no quedarme solamente como una tía a tiempos partidos.
En fin, que como dijo el viejito jipi Patch Adams, el otro día en su conferencia: "Uno de los pequeños secretos para lograr la felicidad, es el ser agradecido".
Y agradezco infinitamente poder participar de alguna manera en la vida de mis sobrinos, aunque sea para mordisquearlos, ponerles apodos y hacerlos renegar de vez en cuando, jiji.
miércoles, 16 de febrero de 2011
Meiles
Estaba pensando que...
Abrir el correo y ver un mensajito así todo inesperado, es bien bonito :)
Abrir el correo y ver un mensajito así todo inesperado, es bien bonito :)
viernes, 4 de febrero de 2011
Devaluación
miércoles, 19 de enero de 2011
Lost in Translation
Anoche vi Lost in Translation.
Otras veces, la había visto anunciada; o en mi paseo habitual por todos los canales, daba con ella; pero nunca me detenía para verla.
La noche de ayer tuve cierta renuencia también y, aunque por coincidencia, puse el canal donde estaba por comenzar, le cambié para ver otra cosa.
Más tarde, por fin, sintonicé la peli, cuando ya iba a la mitad... y la disfruté como la primera vez que la vi. Incluso, puedo decir que algo más.
De la primera vez, nos recuerdo a los tres, en la sala de cine. Como siempre, Rod y yo, con las expectativas sobre lo que estábamos a punto de ver: que si la peli había sido aclamada por la crítica, que si Sofía Coppola se colgaba del nombre de papi Francis, que si Scarlett Johansson era la nueva promesa del cine (aunque ni tan nueva, pa esos entonces), que si la fotografía, el soundtrack...
Personalmente, identificaba sobre todo a Bill Murray, como Peter Venkman, de los cazafantasmas... ajá, viejos traumillas de mi infancia.
Y recuerdo también a Ernesto, con la franca sonrisa de siempre y palomitas en mano, acomodándose en la butaca para pasar un buen rato, yendo al cine con sus amigos.
Salimos de la sala, satisfechos con lo que vimos; comentarios más, comentarios menos.
Esa fue la última vez que fuimos al cine con Ernesto.
La última peli que vimos con él, fue Voces Inocentes, de Luis Mandoki. La vimos en casa de su mamá, un fin de semana que fuimos a visitarlo, cuando recién comenzaba las quimioterapias. A pesar del drama fílmico y el drama particular, no se me olvida la sonrisota infinita de Ernesto.
Anoche, tras la segunda vuelta de Lost in Translation, pensé en todas las cosas de las que me he perdido, por el miedo al dolor.
Sobre todo, porque es miedo a un dolor fantasma, no a un dolor real, en sí.
Por supuesto, me encantaría decir que cualquier día de estos, podría tomarme un café con Ernesto... aunque no sea así, me quedo con la fortuna de saber que pude hacerlo alguna vez.
Y me quedo también con el recuerdo del tipo más valiente que he conocido.
Ah! y por cierto, que a Bill Murray ya no lo asocié esta vez a Peter, el ghostbuster... aunque le encontré cierta similitud con su personaje en Flores Rotas.
Ya vislumbro próximo trauma... jojo.
Otras veces, la había visto anunciada; o en mi paseo habitual por todos los canales, daba con ella; pero nunca me detenía para verla.
La noche de ayer tuve cierta renuencia también y, aunque por coincidencia, puse el canal donde estaba por comenzar, le cambié para ver otra cosa.
Más tarde, por fin, sintonicé la peli, cuando ya iba a la mitad... y la disfruté como la primera vez que la vi. Incluso, puedo decir que algo más.
De la primera vez, nos recuerdo a los tres, en la sala de cine. Como siempre, Rod y yo, con las expectativas sobre lo que estábamos a punto de ver: que si la peli había sido aclamada por la crítica, que si Sofía Coppola se colgaba del nombre de papi Francis, que si Scarlett Johansson era la nueva promesa del cine (aunque ni tan nueva, pa esos entonces), que si la fotografía, el soundtrack...
Personalmente, identificaba sobre todo a Bill Murray, como Peter Venkman, de los cazafantasmas... ajá, viejos traumillas de mi infancia.
Y recuerdo también a Ernesto, con la franca sonrisa de siempre y palomitas en mano, acomodándose en la butaca para pasar un buen rato, yendo al cine con sus amigos.
Salimos de la sala, satisfechos con lo que vimos; comentarios más, comentarios menos.
Esa fue la última vez que fuimos al cine con Ernesto.
La última peli que vimos con él, fue Voces Inocentes, de Luis Mandoki. La vimos en casa de su mamá, un fin de semana que fuimos a visitarlo, cuando recién comenzaba las quimioterapias. A pesar del drama fílmico y el drama particular, no se me olvida la sonrisota infinita de Ernesto.
Anoche, tras la segunda vuelta de Lost in Translation, pensé en todas las cosas de las que me he perdido, por el miedo al dolor.
Sobre todo, porque es miedo a un dolor fantasma, no a un dolor real, en sí.
Por supuesto, me encantaría decir que cualquier día de estos, podría tomarme un café con Ernesto... aunque no sea así, me quedo con la fortuna de saber que pude hacerlo alguna vez.
Y me quedo también con el recuerdo del tipo más valiente que he conocido.
Ah! y por cierto, que a Bill Murray ya no lo asocié esta vez a Peter, el ghostbuster... aunque le encontré cierta similitud con su personaje en Flores Rotas.
Ya vislumbro próximo trauma... jojo.
Etiquetas:
melcochas,
miedos pendejos,
pal anecdotario,
pelis,
traumas infantiles
viernes, 24 de septiembre de 2010
El infierno
A quien guste de regodearse en la violenta y nefasta realidad que vivimos en este País, seguro saldrá satisfecho con una de las recientes opciones cinematográficas de nuestro cine mexicano.
El viernes pasado, fui con Ojitos a pasar un verdadero infierno de 2 horas (con todo y nuestra freséz VIP; chelas incluidas, un croissant que me supo a gloria y el cuasi frappuccino perfecto, pero equivocado).
Algunas filas detrás de nosotros, había un grupo de adolescentes que se reían estruendosamente con las graciosadas del narco mexicano: que si la esposa del narco mayor lo pendejea de lo lindo, que si el hijo narquito es maricón, que si los policías corruptos son rete chistosos... a media película, no escuchabas ni tu propia respiración. La sala de cine estaba muerta.
Varias veces tuve que quitar la vista de la pantalla, para resguardarme a ojos cerrados en el pecho de Ojos, porque la neta no tuve tripa para soportar tanta fregadera.
En esas ocasiones escuché su palpitar acelerado; las manos le sudaban. Una vez, de plano me dijo que no era necesario seguir ahí. Sorprendentemente quise quedarme, con el argumento de que "ya casi se acababa"... pinche masoquismo, porque para entonces, sentía la cabeza estallar; los hombros y el cuello de piedra.
Salimos por fin del martirio. En cuanto vimos los títulos salimos casi huyendo.
Yo me sentía ansiosa, estresada... me dolía el cuerpo y la mente. Como adivinándonos el pensamiento, mencionamos al mismo tiempo un episodio no tan lejano que la película nos hizo recordar: el horrible día de la extorsión telefónica. Tristemente, un episodio perdido entre los miles que suceden todo el tiempo, entre los muchos por los que han pasado parientes, amigos y conocidos.
Antes de dormir (o de intentar), me quedé viendo Must love dogs, donde el personaje de Diane Lane tiene una cita a ciegas con su padre... por qué carajos no fuimos al cinito hace rato, a ver una peli como ésta!... hasta la de los chupasangre pubertos y calenturientos habría estado mejor que lo que vimos, pensé.
En algún momento, decidí apagar la tv, a pesar de que sabía que me costaría trabajo conciliar el sueño. Así fue. Recuerdo haber abierto los ojos cada hora que marcó el reloj, hasta las 8 de la mañana que me levanté.
La burbuja rosita es algo que experimenté muy pocas veces, pero con las cosas que se viven en la realidad y que además nos restriegan en ficción, le dan ganas a uno de conseguirse una burbujota y no salir nunca más.
Por lo pronto, hoy me salgo para temas más agradables: convertirme en mami de algún lindo perrito que esté en adopción. Ya contaré...
Buen fin de semana :)
El viernes pasado, fui con Ojitos a pasar un verdadero infierno de 2 horas (con todo y nuestra freséz VIP; chelas incluidas, un croissant que me supo a gloria y el cuasi frappuccino perfecto, pero equivocado).
Algunas filas detrás de nosotros, había un grupo de adolescentes que se reían estruendosamente con las graciosadas del narco mexicano: que si la esposa del narco mayor lo pendejea de lo lindo, que si el hijo narquito es maricón, que si los policías corruptos son rete chistosos... a media película, no escuchabas ni tu propia respiración. La sala de cine estaba muerta.
Varias veces tuve que quitar la vista de la pantalla, para resguardarme a ojos cerrados en el pecho de Ojos, porque la neta no tuve tripa para soportar tanta fregadera.
En esas ocasiones escuché su palpitar acelerado; las manos le sudaban. Una vez, de plano me dijo que no era necesario seguir ahí. Sorprendentemente quise quedarme, con el argumento de que "ya casi se acababa"... pinche masoquismo, porque para entonces, sentía la cabeza estallar; los hombros y el cuello de piedra.
Salimos por fin del martirio. En cuanto vimos los títulos salimos casi huyendo.
Yo me sentía ansiosa, estresada... me dolía el cuerpo y la mente. Como adivinándonos el pensamiento, mencionamos al mismo tiempo un episodio no tan lejano que la película nos hizo recordar: el horrible día de la extorsión telefónica. Tristemente, un episodio perdido entre los miles que suceden todo el tiempo, entre los muchos por los que han pasado parientes, amigos y conocidos.
Antes de dormir (o de intentar), me quedé viendo Must love dogs, donde el personaje de Diane Lane tiene una cita a ciegas con su padre... por qué carajos no fuimos al cinito hace rato, a ver una peli como ésta!... hasta la de los chupasangre pubertos y calenturientos habría estado mejor que lo que vimos, pensé.
En algún momento, decidí apagar la tv, a pesar de que sabía que me costaría trabajo conciliar el sueño. Así fue. Recuerdo haber abierto los ojos cada hora que marcó el reloj, hasta las 8 de la mañana que me levanté.
La burbuja rosita es algo que experimenté muy pocas veces, pero con las cosas que se viven en la realidad y que además nos restriegan en ficción, le dan ganas a uno de conseguirse una burbujota y no salir nunca más.
Por lo pronto, hoy me salgo para temas más agradables: convertirme en mami de algún lindo perrito que esté en adopción. Ya contaré...
Buen fin de semana :)
martes, 20 de julio de 2010
Indicios
A ver...
-Me gusta la canción de Enrique Iglesias y Juan Luis Guerra (cómo se llama?, ups).
-Ya no soy tan histérica (dije TANN).
-Veo fútbol y me gusta (bueno, es que también veo a los futbolistas, chomp chomp).
-Vi Toy Story 3, reí de a madres y al final lloré, bu.
-He dejado de bajar música compulsivamente (de hecho, he dejado de bajar música).
-Sigo comprando películas compulsivamente, eso sí.
-Sigo sin hacer ejercicio, peeeero, juego squash los lunes (o algo así).
-Me gustan los chistes malos de mi Ojos (qué digo malos, malísimos!).
-Duermo mucho más que de costumbre y duermo mejor.
-Tengo un chorro de tiempo sin ir a Juchis (oh Juchis! snif)
-He descubierto el frappuccino perfecto: moka-caramelo del cinépolis (descubierto por casualidad, en la segunda oportunidad de ver cine comercial con Itza; vimos Sex & the City 2... la tercera será la vencida?).
-Tengo muchas ilusiones con el güerito ojiverde.
-Estoy perdiendo mi recurso sarcástico (creo).
-Me divierten los chismes del trabajo.
-La otra noche lloré de emoción con el diálogo final entre Jack Nicholson y Helen Hunt en Mejor... imposible.
-Soy súper empalagosa y lo mejor de todo, es que me gusta serlo :D
-Hace mucho que no sueño con extraterrestres (ya me olvidaron? snif)
-Tengo arrumbado al gaspar, a la pitufina y el ipod. Y bueno, es que tener hijas postizas de carne y hueso, requiere de mucha mayor atención.
-Adoro a las remolinas.
-Quiero un perrito.
-Continuará...
-Me gusta la canción de Enrique Iglesias y Juan Luis Guerra (cómo se llama?, ups).
-Ya no soy tan histérica (dije TANN).
-Veo fútbol y me gusta (bueno, es que también veo a los futbolistas, chomp chomp).
-Vi Toy Story 3, reí de a madres y al final lloré, bu.
-He dejado de bajar música compulsivamente (de hecho, he dejado de bajar música).
-Sigo comprando películas compulsivamente, eso sí.
-Sigo sin hacer ejercicio, peeeero, juego squash los lunes (o algo así).
-Me gustan los chistes malos de mi Ojos (qué digo malos, malísimos!).
-Duermo mucho más que de costumbre y duermo mejor.
-Tengo un chorro de tiempo sin ir a Juchis (oh Juchis! snif)
-He descubierto el frappuccino perfecto: moka-caramelo del cinépolis (descubierto por casualidad, en la segunda oportunidad de ver cine comercial con Itza; vimos Sex & the City 2... la tercera será la vencida?).
-Tengo muchas ilusiones con el güerito ojiverde.
-Estoy perdiendo mi recurso sarcástico (creo).
-Me divierten los chismes del trabajo.
-La otra noche lloré de emoción con el diálogo final entre Jack Nicholson y Helen Hunt en Mejor... imposible.
-Soy súper empalagosa y lo mejor de todo, es que me gusta serlo :D
-Hace mucho que no sueño con extraterrestres (ya me olvidaron? snif)
-Tengo arrumbado al gaspar, a la pitufina y el ipod. Y bueno, es que tener hijas postizas de carne y hueso, requiere de mucha mayor atención.
-Adoro a las remolinas.
-Quiero un perrito.
-Continuará...
martes, 13 de abril de 2010
Su primer pastelito
Y se me pasó el cumpleaños del Blog!
Días antes había planeado un post alusivo al primer añito de este espacio de guácaras inútiles; pero el mero día, (viernes 9 de Abril) mi atención estuvo enfocada en la sorpresa para el viajero express, así que los planes previos se fueron por la borda.
De cualquier manera, a un año de distancia, no puedo dejar de preguntarme: por qué diablos mi primer post se lo dediqué a Chico Ché?
Qué pedo con mi subconsciente? (o inconsciente?, siempre me confundo).
Abrí este blog en un momento de me-lleva-la-chingada... y como en plan (originalmente ideado por la ex agridulcealimañainvenciblesic) de canalizar toda la tristeza y el dolor de aquellos días, escribiendo públicamente a manera de terapia, la primera estupidez que me viniera a la cabeza, esperando con ello, sentirme mejor.
Lo curioso es que nunca me sentí mejor. Al contrario, sólo descubrí que hay un chorro de blogueros con temas interesantes de que hablar; personas con un gran talento y sobre todo, con una constancia increíble... elemento esencial para considerarse buen bloguer
Yo sólo he usado este espacio a modo de catarsis y devaneo, mea culpa.
Días antes había planeado un post alusivo al primer añito de este espacio de guácaras inútiles; pero el mero día, (viernes 9 de Abril) mi atención estuvo enfocada en la sorpresa para el viajero express, así que los planes previos se fueron por la borda.
De cualquier manera, a un año de distancia, no puedo dejar de preguntarme: por qué diablos mi primer post se lo dediqué a Chico Ché?
Qué pedo con mi subconsciente? (o inconsciente?, siempre me confundo).
Abrí este blog en un momento de me-lleva-la-chingada... y como en plan (originalmente ideado por la ex agridulcealimañainvenciblesic) de canalizar toda la tristeza y el dolor de aquellos días, escribiendo públicamente a manera de terapia, la primera estupidez que me viniera a la cabeza, esperando con ello, sentirme mejor.
Lo curioso es que nunca me sentí mejor. Al contrario, sólo descubrí que hay un chorro de blogueros con temas interesantes de que hablar; personas con un gran talento y sobre todo, con una constancia increíble... elemento esencial para considerarse buen bloguer
Yo sólo he usado este espacio a modo de catarsis y devaneo, mea culpa.
Ni pex, feliz cumple blog!
domingo, 27 de septiembre de 2009
Tú que eres, pero aún no estás
Un bosquejo, una breve imagen; no te sé pero te creo. Camino en triángulos repasando 33 minutos de taciturna andanza, llena de melodías exóticas dispuestas a suprimir todo buen juicio. Descubro entonces el talento de hacerme callar en el preciso instante del feliz discurso; sólo queda observar y aprender de memoria tu manera de existir entre los ríos de golondrinas.
Voy hilvanando cada silencio con la invisible aguja que nos separa del resto del mundo, ignorante.
Allá, más allá de donde te encuentre, los cuatro elementos se sumarán al imperioso juego de los devenires... y esa danza me arrullará antes de cerrar los ojos para no dormir.
El pensamiento y las manos -sustitutas de esta ceguera- mentirán con alevosía. Ya imagino la primera pregunta: "¿A qué se parece la lluvia cuando no has visto llover?"
Se parece a esto.
Voy hilvanando cada silencio con la invisible aguja que nos separa del resto del mundo, ignorante.
Allá, más allá de donde te encuentre, los cuatro elementos se sumarán al imperioso juego de los devenires... y esa danza me arrullará antes de cerrar los ojos para no dormir.
El pensamiento y las manos -sustitutas de esta ceguera- mentirán con alevosía. Ya imagino la primera pregunta: "¿A qué se parece la lluvia cuando no has visto llover?"
Se parece a esto.
jueves, 27 de agosto de 2009
Anónimo
Me partía el corazón salir cada mañana y verlo en la esquina pidiendo limosna.
Apenas podía caminar; alguna enfermedad o los años tal vez, le habían dejado las piernas chuecas y débiles. Aún así se paseaba impasible entre los coches.
Lo primero que noté cuando lo conocí fueron sus expresivos ojos azules, enmarcados en un rostro surcado de arrugas y cicatrices... huellas latentes de los momentos acumulados en su historia.
Yo siempre iba retrasada para llegar al trabajo, pero con antelación preparaba las monedas que le daría al encontrármelo en el cruce de la avenida.
Lo recuerdo más claramente en invierno; sentía el contraste de su mano helada y áspera al estrecharla en el saludo, con la calidez y la suavidad del beso que dejaba en la mía al despedirse.
"Que Dios la bendiga, niña bonita" - me decía.
Me intrigaban muchas cosas de su vida; supe que pedía ayuda desde muy temprano para poder llevarle algo de comer a la compañerita, pero nunca le pregunté nada más. Nuestras conversaciones no duraban más de un minuto, sin embargo aprendía tanto en esos pocos segundos!
Cuando el frío arreció, le obsequié unos guantes, gorro y bufanda. Tengo bien presente la mueca de júbilo y el brillo de su mirada al recibirlos. Sin percatarse quizás que él venía regalándome desde tiempo atrás, cosas inmensamente más valiosas...
En breve comenzaron las ausencias. Extrañaba la sonrisa sincera de ese viejecito anónimo cada mañana, y lo peor era que no sabía con quién o dónde averiguar su paradero.
Un día por fin, vislumbré su endeble figura a lo lejos. No estaba aún tan cerca cuando pude adivinar en su rostro la tristeza de quien sufre un terrible agobio. No me equivocaba.
-¡Ay niña... se me fue la compañerita! -exclamó entre sollozos en cuanto me tuvo enfrente.
No pude más que abrazarlo y dejar que se desahogara como un niño pequeño.
Después de dejarlo lloré yo también. Lloré al percibir en el anciano el desaliento inequívoco de quien piensa abandonarse a la muerte ante la pérdida tal vez, del único aliciente que le quedaba en la vida. Y lloré porque de cierto modo lo comprendía.
Seguí viéndolo de manera esporádica un par de meses más, hasta que de pronto su ausencia se hizo permanente.
Luego me enteré que falleció no mucho tiempo después que la compañerita; hasta la fecha no sé en qué condiciones o circunstancias.
Es curioso que siempre quise saber más sobre ese personaje desconocido, ahora estoy segura que supe todo lo que necesitaba...
Apenas podía caminar; alguna enfermedad o los años tal vez, le habían dejado las piernas chuecas y débiles. Aún así se paseaba impasible entre los coches.
Lo primero que noté cuando lo conocí fueron sus expresivos ojos azules, enmarcados en un rostro surcado de arrugas y cicatrices... huellas latentes de los momentos acumulados en su historia.
Yo siempre iba retrasada para llegar al trabajo, pero con antelación preparaba las monedas que le daría al encontrármelo en el cruce de la avenida.
Lo recuerdo más claramente en invierno; sentía el contraste de su mano helada y áspera al estrecharla en el saludo, con la calidez y la suavidad del beso que dejaba en la mía al despedirse.
"Que Dios la bendiga, niña bonita" - me decía.
Me intrigaban muchas cosas de su vida; supe que pedía ayuda desde muy temprano para poder llevarle algo de comer a la compañerita, pero nunca le pregunté nada más. Nuestras conversaciones no duraban más de un minuto, sin embargo aprendía tanto en esos pocos segundos!
Cuando el frío arreció, le obsequié unos guantes, gorro y bufanda. Tengo bien presente la mueca de júbilo y el brillo de su mirada al recibirlos. Sin percatarse quizás que él venía regalándome desde tiempo atrás, cosas inmensamente más valiosas...
En breve comenzaron las ausencias. Extrañaba la sonrisa sincera de ese viejecito anónimo cada mañana, y lo peor era que no sabía con quién o dónde averiguar su paradero.
Un día por fin, vislumbré su endeble figura a lo lejos. No estaba aún tan cerca cuando pude adivinar en su rostro la tristeza de quien sufre un terrible agobio. No me equivocaba.
-¡Ay niña... se me fue la compañerita! -exclamó entre sollozos en cuanto me tuvo enfrente.
No pude más que abrazarlo y dejar que se desahogara como un niño pequeño.
Después de dejarlo lloré yo también. Lloré al percibir en el anciano el desaliento inequívoco de quien piensa abandonarse a la muerte ante la pérdida tal vez, del único aliciente que le quedaba en la vida. Y lloré porque de cierto modo lo comprendía.
Seguí viéndolo de manera esporádica un par de meses más, hasta que de pronto su ausencia se hizo permanente.
Luego me enteré que falleció no mucho tiempo después que la compañerita; hasta la fecha no sé en qué condiciones o circunstancias.
Es curioso que siempre quise saber más sobre ese personaje desconocido, ahora estoy segura que supe todo lo que necesitaba...
martes, 11 de agosto de 2009
Lau Teilatu
Ta berriz izango gara
Zoriontsu
Edozein herriko jaixetan...
Zoriontsu
Edozein herriko jaixetan...
Izarrak gurekin daude
Piano baten soinuaz.
Piano baten soinuaz.
lunes, 3 de agosto de 2009
4 x 7: regenerando células
Pasaditas las 00:00 horas cuando me llevaron la bebida de cortesía cumpleañera y empecé mis 28 con singular alegría (¡y vaya que sí!).
Hace unos momentos veía el videíto de la "entrevista" a mis amigos, que hice bajo el efecto del suerito de la verdad... y es curioso que no distingo si soy más simplona ebria o sobria. Lo único que no me ha gustado de la veces que se me han pasado los traguitos, es que me quedo con lagunas mentales (¿vacas con chinos? chales).
De cualquier manera -insisto- para mí los sueros de la verdad no son necesarios para la osadía.
Sé que muchas personas toman valor en la embriaguez y hacen cosas (generalmente estúpidas) que de otro modo no harían. Yo en cambio he hecho esas cosas estúpidas en la total claridad de mis 6 sentidos (sí, también veo gente muerta y qué y qué?!) pero eso es algo con lo que lucho día a día.
Esta vez hubo de todo un poco en 24 horas que duró la celebración anual de mi nacimiento; pruebas difíciles y decisivas valerosamente enfrentadas, alegrías y penas compartidas al unísono, la familia siempre presente y en primera fila para el apapacho, amigos "viejos y nuevos" que te corroboran lo afortunado que eres, palabras y saludos inesperados pero siempre bienvenidos... cansancio y sueño, pero madurez y claridad de un día para otro.
Puedo decir con seguridad que el estreno de mis 28 estará en mi top 5 de enseñanzas memorables en lo que llevo vivido. Y estoy disfrutando cada uno de la gama de colores que van apareciendo... sería una necedad quejarme por algo, porque me siento con una abrumadora satisfacción como hace mucho no experimentaba.
Es gratificante darme cuenta que voy despidiendo fantasmas y perdiendo el miedo, que ya no hay pozos profundos donde me pueda caer tan fácilmente. Ahora sé que realmente soy yo quien ha dejado las migajitas de pan para encontrar el camino; y lo vislumbro, me emociona, me llama...
Bonus extra: y ora sí neta que empiezo a aplicar el combo dieta sana-ejercicio; eso de estarme poniendo gordibuena no guta, no guta.
Hace unos momentos veía el videíto de la "entrevista" a mis amigos, que hice bajo el efecto del suerito de la verdad... y es curioso que no distingo si soy más simplona ebria o sobria. Lo único que no me ha gustado de la veces que se me han pasado los traguitos, es que me quedo con lagunas mentales (¿vacas con chinos? chales).
De cualquier manera -insisto- para mí los sueros de la verdad no son necesarios para la osadía.
Sé que muchas personas toman valor en la embriaguez y hacen cosas (generalmente estúpidas) que de otro modo no harían. Yo en cambio he hecho esas cosas estúpidas en la total claridad de mis 6 sentidos (sí, también veo gente muerta y qué y qué?!) pero eso es algo con lo que lucho día a día.
Esta vez hubo de todo un poco en 24 horas que duró la celebración anual de mi nacimiento; pruebas difíciles y decisivas valerosamente enfrentadas, alegrías y penas compartidas al unísono, la familia siempre presente y en primera fila para el apapacho, amigos "viejos y nuevos" que te corroboran lo afortunado que eres, palabras y saludos inesperados pero siempre bienvenidos... cansancio y sueño, pero madurez y claridad de un día para otro.
Puedo decir con seguridad que el estreno de mis 28 estará en mi top 5 de enseñanzas memorables en lo que llevo vivido. Y estoy disfrutando cada uno de la gama de colores que van apareciendo... sería una necedad quejarme por algo, porque me siento con una abrumadora satisfacción como hace mucho no experimentaba.
Es gratificante darme cuenta que voy despidiendo fantasmas y perdiendo el miedo, que ya no hay pozos profundos donde me pueda caer tan fácilmente. Ahora sé que realmente soy yo quien ha dejado las migajitas de pan para encontrar el camino; y lo vislumbro, me emociona, me llama...
Bonus extra: y ora sí neta que empiezo a aplicar el combo dieta sana-ejercicio; eso de estarme poniendo gordibuena no guta, no guta.
miércoles, 1 de julio de 2009
I'm singin' in the rain...
Julio ya. Séptimo mes; mes en el que me dejo de temores fabricados y me encomiendo a Tales de Mileto y a Heráclito de Éfeso.
Empiezan las lluvias y el delicioso aroma a tierra mojada; la melodía del agua tarareando alegre o furiosa en las ventanas, el estilo Mary Poppins rumbo al trabajo, la gabardina 2 tallas más grande que nunca he mandado arreglar, la romántica nostalgia de las citas al aire libre con soundtrack lluvioso (y quizás hasta un Gene Kelly danzarín en la cabeza).
Tiempo de observar; de sorprenderme ante la simplicidad de lo cotidiano, de largas caminatas con zapatos húmedos y la bastilla del pantalón como un lodazal.
Escala de grises y de vez en cuando, una coqueta sonrisa invertida en el horizonte.
¡Ya llegó, ya está aquí... mi Navidad veraniega!
Empiezan las lluvias y el delicioso aroma a tierra mojada; la melodía del agua tarareando alegre o furiosa en las ventanas, el estilo Mary Poppins rumbo al trabajo, la gabardina 2 tallas más grande que nunca he mandado arreglar, la romántica nostalgia de las citas al aire libre con soundtrack lluvioso (y quizás hasta un Gene Kelly danzarín en la cabeza).
Tiempo de observar; de sorprenderme ante la simplicidad de lo cotidiano, de largas caminatas con zapatos húmedos y la bastilla del pantalón como un lodazal.
Escala de grises y de vez en cuando, una coqueta sonrisa invertida en el horizonte.
¡Ya llegó, ya está aquí... mi Navidad veraniega!
jueves, 23 de abril de 2009
Unchained Therapy
Ésta tarde uno de mis contactos de msn me reclamó el hecho de mi abandono electrónico: en concreto se refería a que nunca ha recibido un sólo correo mío... considerando que yo recibo mínimo 5 al día, provenientes de él. Así de rápido me excusé con el trabajo, el fastidio de manejar 3 cuentas de correo simultáneamente, el tiempo, el clima, la crisis económica, la hambruna, las guerras, en fin... todo aquel argumento verosímil para una persona decepcionada por mi falta de consideración.
La verdad es que no suelo mandar correos cadena. De hecho he ido acumulando en mi bandeja de entrada infinidad de correos de éste tipo, ya que tampoco acostumbro leerlos (peldón! dejen de perder su tiempo conmigo, contactos que envían 5 mailillos diarios :$)
Los que he leído son aquellos que me han mandado amigos que no tienen la costumbre de hacerlo, y siendo honesta me causa curiosidad saber qué les pudo llamar la atención como para querer reenviar una cadena (e incluirme en ella, a sabiendas muchos de mi desinterés por las mismas).
Yo hago un poco algo similar; a menos que algo haya captado mi interés en demasía y me encuentre en un estado de disposición-personal-mailera (cuando en tu trabajo tienes que enviar y recibir correos todo el día, la verdad es que queda muy poco ánimo para dedicarle tiempo al correo personal) lo hago.
Y mis cadenas nunca sobrepasan las 10 personas. Soy realista y selecciono sólo a aquellos que considero me darán la oportunidad antes de almacenarme eternamente en su bandeja de entrada.
Y bueno, los correos personalizados... puff! esos son más escasos aún. Me sobran dedos para contar a las personas a las que les he escrito algo personal vía e-mail... y la neta no es algo que me preocupe, al contrario. Porque con quienes lo hago me tomo todo el tiempo del mundo; sin prisas, saboreando (o sufriendo según sea el caso) cada palabra y sobre todo... dejando fluir enteramente mi sentir. Y es que eso se me dificulta rete harto frente a frente, gulp.
Así, he ido convirtiendo la tarea de mandar correos personales en mi pequeña terapia dedicada a unos cuantos; a aquellos que han formado o forman parte de mi vida y que de alguna manera u otra, se han ganando la confianza y un lugar especial en mi duro corazón de bruja maldita muajajaja... (ya me había puesto muy Candy-Candy-Señorita-Pony)
Estoy consciente de que tal vez he perdido innumerables oportunidades de disfrutar de la fortuna de Bill Gates; o que quizás de manera indirecta haya provocado dos que tres catástrofes (disculpen, pero creo que agregar N mil contactos y dar click en reenviar en 5 min. es una tarea casi imposible para tratar de salvar al mundo). En cambio me quedo con la satisfacción de saber que en el momento que quiera puedo recurrir a mi confesa terapia; con calma, dispuesta, inspirada... y con la tranquilidad de que mi karma saldrá bien librado.
La verdad es que no suelo mandar correos cadena. De hecho he ido acumulando en mi bandeja de entrada infinidad de correos de éste tipo, ya que tampoco acostumbro leerlos (peldón! dejen de perder su tiempo conmigo, contactos que envían 5 mailillos diarios :$)
Los que he leído son aquellos que me han mandado amigos que no tienen la costumbre de hacerlo, y siendo honesta me causa curiosidad saber qué les pudo llamar la atención como para querer reenviar una cadena (e incluirme en ella, a sabiendas muchos de mi desinterés por las mismas).
Yo hago un poco algo similar; a menos que algo haya captado mi interés en demasía y me encuentre en un estado de disposición-personal-mailera (cuando en tu trabajo tienes que enviar y recibir correos todo el día, la verdad es que queda muy poco ánimo para dedicarle tiempo al correo personal) lo hago.
Y mis cadenas nunca sobrepasan las 10 personas. Soy realista y selecciono sólo a aquellos que considero me darán la oportunidad antes de almacenarme eternamente en su bandeja de entrada.
Y bueno, los correos personalizados... puff! esos son más escasos aún. Me sobran dedos para contar a las personas a las que les he escrito algo personal vía e-mail... y la neta no es algo que me preocupe, al contrario. Porque con quienes lo hago me tomo todo el tiempo del mundo; sin prisas, saboreando (o sufriendo según sea el caso) cada palabra y sobre todo... dejando fluir enteramente mi sentir. Y es que eso se me dificulta rete harto frente a frente, gulp.
Así, he ido convirtiendo la tarea de mandar correos personales en mi pequeña terapia dedicada a unos cuantos; a aquellos que han formado o forman parte de mi vida y que de alguna manera u otra, se han ganando la confianza y un lugar especial en mi duro corazón de bruja maldita muajajaja... (ya me había puesto muy Candy-Candy-Señorita-Pony)
Estoy consciente de que tal vez he perdido innumerables oportunidades de disfrutar de la fortuna de Bill Gates; o que quizás de manera indirecta haya provocado dos que tres catástrofes (disculpen, pero creo que agregar N mil contactos y dar click en reenviar en 5 min. es una tarea casi imposible para tratar de salvar al mundo). En cambio me quedo con la satisfacción de saber que en el momento que quiera puedo recurrir a mi confesa terapia; con calma, dispuesta, inspirada... y con la tranquilidad de que mi karma saldrá bien librado.
Etiquetas:
huevas,
melcochas,
tecnologías desperdiciadas
Suscribirse a:
Entradas (Atom)
